2
Sentada en el autobús
observo por la ventana
veo cómo la tierra
se rinde ante la palabra maldición
se recuesta, agobiada, sobre la simiente
gime sus humillaciones.
7
En el autobús repleto
poetas y más poetas:
cada quien con su poema,
borrachos.
Somos hermanos en la poesía,
—dicen—
que descubren continentes
beben en honor
a los trabajadores de la palabra,
por el triunfo de la hermandad,
vagan entre taburetes,
entre provincias y ciudades,
y comparten sus soledades
con extraños.
Ahora están cantando
canciones folclóricas.
Entono el Pije do Jakuba
el Az a szép. (*)
Luego rompo en llanto.
8
Viajo a lo largo del tiempo
aprendo desde el principio
el significado de la escritura
y el de la lectura.
Los libros de texto de la Historia
se expanden ante mí
entre lápidas y tumbas
que aúllan sus colores verdaderos.
12
Al pie de los monumentos del régimen caído
jóvenes gendarmes se pasean
con sus relucientes uniformes
van de a dos, custodian
los sitios que conmemoran a las víctimas
de la última guerra.
Siento la creciente proximidad
del terremoto
por detrás de la escenografía
de una obra que está por comenzar.
(*) Canciones
infantiles húngaras.
Traducción: Gerardo Lewin
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