viernes, 19 de septiembre de 2008

Ayman Agbaria / ¿Por qué deberíamos enseñar a nuestros enemigos a criar palomas?






















¿Por qué entrenarlos en el arte de la dispersión de migas?
¿Por qué estamos tan decididos a mostrarles
cómo nuestros panes simpatizan con los picos?
¿Por qué deberíamos enseñar a nuestros enemigos a criar palomas?
Quizás
porque el pan es el nombre de Dios sobre la tierra
y subsiste, en la memoria de las palomas, un diluvio anterior.
No somos los últimos salvados
pero quizás nuestro enemigo nos rescate de sí mismo
si lograra comprender que somos dúo: muerto y asesino,
que somos dos en la arena sangrienta y que debemos aguardar
la salida del astro Tierra.
Quizás porque se dedica a hacer crecer nuestro odio
tras innecesarias barreras.
Cuánto nos odian las palomas a las que cebamos para comer.
Las criamos fuera de las jaulas
y aun así, su fascinación por el cuchillo las derrota.
Quizás cuando le enseñemos a esperar, como nosotros,
sabrá mejor cómo seducirnos
sin necesidad de cazarnos a distancia, con balas de plomo.
Sin temor, como palomas, nos acercaremos a él
y nos permitirá engordar de sus sobras,
nos obligará a andar en vez de volar
y fundará para nuestro beneficio
la República de las Gallinas.
Quizás
porque cuanto más se nos asemeja más odiamos a nuestro enemigo.
Quizás
porque la ironía es lo último que nos queda
antes de que todos nuestros chistes
terminen traducidos al hebreo.


Traducción (del hebreo): Gerardo Lewin, basada en la traducción del original (en árabe) de Boaz Rotam. Fuente: Revista DAKA, N°3, 2008.


Ayman Agbaria: Poeta y dramaturgo Palestino-Israeli, nacido en Umm Al-Fahm (Israel) el 27 de Mayo de 1968. Agbaria es el autor de la colección de poemas "Disperso... Por favor no me reúna" (árabe), publicada en Shfaamre (Israel) en 1997. Escribió también "El Autobús" (drama, 2003) y su última obra teatral ("El blanco del ojo", 2004), fue producida por el Teatro Almedan en Haifa en 2005. Sus poemas fueron traducidos al hebreo, ha aparecido en repetidas ocasiones en revistas literarias y recibió críticas muy favorables. (fuente: PIW)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Eran Tzelgov / Afuera


















Afuera todavía se desmadrada la guerra
pero los dinosaurios se fueron a dormir:
se desvanece, con ellos, toda delicadeza.

El eco de sus ronquidos
estremece el aire y
la punta de tus cabellos.

Confío en que mañana volverán
cargando en sus espaldas
los heridos, los muertos;
con un aliento fétido en sus bocas.

Y me dirás ya basta, se acabó.
Apagaré la luz,
me iré a escribir sobre los dinosaurios:
así sucede en toda guerra.

Los dinosaurios aguardarán aún
a los que vienen
después de nosotros.



Traducción: Gerardo Lewin


(de la serie inédita: dinosaurios)