viernes, 24 de junio de 2016

Diti Ronen / Así ocurrió


















Así ocurrió: / al principio hubo una guerra. / 
Después vino el amor. / Nuevas vidas fueron engendradas / en celeste
y blanco. / La gente creía en la unión, el renacer / la gente
creía: familia / embarazo y parto. // Después llegó
la rutina. / Uno podía pensar / que el mundo se calmó. /
Que la paz llegaría / que no habría más guerras. / Hombre
vuelve abatido / mujer busca ternura. / Hombre cansado /
mujer desesperada. // Después hubo otra guerra. /
Hombre parte hacia el frente / la mujer permanece. / Luego volvió
el amor / entre hombre distinto y mujer / la vida es
otra vez deseable / tiene otra vez un porqué. / Lo que antes
sucedió, borrado fue. // Después llegó la rutina / Uno
podía pensar / que el mundo se calmó. // Después hubo
otra guerra. / Hombre ya no parte hacia el frente / mujer
ya no permanece / amor no hay, ya desde hace mucho. //

Después hubo otra guerra.



Traducción: Gerardo Lewin



Diti (Judith) Ronen nació en 1952 en Tel Aviv. Es profesora y disertante en temas culturales y políticos y se especializa en Teatro y Literatura. Es egresada (cum laude) de la facultad de teatro de la Universidad de Tel Aviv y posee un título de enseñanza en educación especial. Su tesis doctoral  versa acerca de "cambios en el yo infantil de niños con dificultades de aprendizaje tras la experiencia de teatro de títeres". Ha publicado tres poemarios.

sábado, 11 de junio de 2016

Israel Pinkas / Cine mudo































El film documental que versa sobre mí está por concluir
y algunos, entre el público, han comenzado a salir:
los finales son siempre intrascendentes y sabidos de antemano.

Queda ya claro, ahora, que no lograré cruzar el Amazonas,
que no llegaré a ese encuentro en Almagro
y que no bailaré otro tango cantado por Gardel.

La mujer, golpeada por las drogas y el amor,
caerá en la depresión y se suicidará esa misma noche
en su habitación, en el hotel.
Su carta póstuma sólo despertará sospecha y nuevas dudas.

Queda ya claro, ahora, que habría sido preferible
que todo este asunto no hubiera comenzado
del modo en el que, ciertamente, comenzó.

No hubo en esta vida, para los demás, nada de interesante o ejemplar.
Se extendió a lo largo de tres continentes y por un tiempo
tan breve que resulta imposible delinear un retrato acabado.

Quedan en ella grabados los despegues y aterrizajes imprevistos
que fueron, en general, a dar en nada.
Antes de terminar, pueden aún observarse
los gestos espasmódicos de quien parece exigir algo:
voces y murmullos que no han dejado registros.




Traducción: Gerardo Lewin


domingo, 5 de junio de 2016

Shajar Mario Mordejai / Historia del porvenir




















Ya terminaron esos sufrimientos.
No más llantos. En un antiguo álbum
ves el rostro de un niño judío
quince minutos antes de morir.
Tus ojos están secos.
Calientas la tetera,
tomas té, comes una manzana.
Vivirás.
    
«Sentencia de vida», Adam Zagajewski,
traducido del polaco por Renata Gorczynska





Prometen, otra vez, la nueva era.
Ya puedes verla: en posición fetal,
su nacimiento está cercano. Dicen:
“Será un mundo nuevo”, pero ésta
es la historia del porvenir:

En algún sitio, en un punto de la línea del tiempo,
se solicitarán acreditación y documentos.
Será un empleado de una oficina pública
o un oficial de aduanas en un aeropuerto,
aunque en cualquier edad del mundo podrá
un gendarme requerir tu identificación.

Vale decir: en algún lugar alguien habrá que falsifique pasaportes

y en algún momento se dispondrá un ejército a invadir una ciudad.
Llámense Praga, Bagdad o Nueva York. Cualquier nombre es posible.
Cosas - muchas - ocurrirán al amparo de la noche.
Golpes en la puerta, arrestos rutinarios.
Un padre a quien arrancarán de brazos de su hija.
Su desaparición.
Mucho sucederá, también, a plena luz del día.
Robos.
Violaciones.
Matanzas.
En el mercado del pueblo y en la bolsa de valores, actividad normal,
lo mismo que el pogrom.

Pronto se sumará la muchedumbre:
escribirán grafiti contra ésta o aquélla minoría
en tal o cual contexto. Exigirán se dicte
la prohibición de entrar al continente, al país
o al supermercado.
En la puerta habrá un cachorro que aguarda por su dueño,
alguien dejará atrás sus libros y sus fotografías,
sus viejas mantas, el lujoso sillón en el que fue feliz
y a su amante,
pero no olvidará llevarse un sobretodo
con bolsillos. Eso, mientras pueda fugarse
con su propio rostro, con algo de efectivo.
Muchos escaparán a pie
y otros huirán en el ferrocarril.

No hay fugitivo sin su perseguidor.
Para cada refugio hay una tormenta.
El mundo es la culata de un revólver
y la noche, el centelleo de la luz policial.

Un hombre al menos - ¿acaso tú? - vagará
por la ruta, ansiando llegue el fin. Allí está, vedlo,
recostado contra la muralla de sombras;
los botes que navegan la corriente del río
y las patrullas que recorren el puente
lo atrapan
por un breve segundo.
Salta.
O se queda. Pero logra desaparecer,
como un paisaje entrevisto a través de la ventana.

¿Eres tú aquel que está mirando? 



Traducción: Gerardo Lewin



Shajar Mario Mordejai nació en 1975 en Haifa. Actualmente reside en Tel Aviv. El nombre "Mario" es en recuerdo de un abuelo italiano. Es egresado de la Facultad de comunicación y Ciencias Políticas de la Universidad de Haifa. Ha escrito tres poemarios y en la actualidad se dedica a la docencia. En 2010 ganó el concurso de poesía de la Municipalidad de Tel Aviv, "Poesía en las calles". 

jueves, 26 de mayo de 2016

Israel Eliraz / Si me preguntaran...




















Si me preguntaran, ¿qué irá a ocurrir?
respondería, veremos.

Después, me gustaría morir antes que yo.

Las aguas se han detenido y han cubierto los montes
(como en Salmos 104) y nosotros nos comemos
a la tierra, que a su vez nos devora.

Por ahora, sólo podemos apoyarnos en la poesía
para negociar con los vientos que soplan
sobre la transitoria carne.

Habría que entorpecer la lengua un poco
para que se tropezara, para que se derrame,
para que despertemos.

Déjalo, no cambiarás el mundo. No han estallado aún
las verdaderas, las grandes batallas del pensamiento...



Traducción: Gerardo Lewin


martes, 17 de mayo de 2016

Abraham Ben-Itzjak / Felices los que siembran...






























Felices los que siembran y no cosechan
pues se alejarán, errantes.

Feliz el generoso, el que da y derrama
su esplendor juvenil sobre la luz del disperso día
y en el cruce de caminos renuncia a sus tesoros.

Feliz del soberbio cuyo orgullo sobrepasa los límites del alma
y se transforma en la clara humildad
que sigue al arcoiris si atraviesa una nube.

Felices los que saben, 
su corazón los llama desde el desierto
y en sus labios florecerá el mutismo.

Felices ellos pues serán sumados al latido del mundo,
vestirán la túnica de la desmemoria
y será con ellos sempiterno silencio.



Traducción: Gerardo Lewin



Abraham Ben-Itzjak (nacido Sonne, Galizia 1883 – Tel Aviv 1950) fue un poeta israelí. En 1938 se radica en Tel Aviv, luego de la ocupación alemana de Viena. En 1950 muere a consecuencia de la tuberculosis. Sólo alcanzó a publicar once poemas en toda su vida, los cuales (junto a algunos otros, inéditos) fueron redescubiertos tras su muerte. Fue amigo de Elias Canetti, con quien se encontró en 1933. Canetti lo retrata como el doctor Sonne en sus libros autobigráficos, en los que aparece como un erudito interesado en la religión, la filosofía, la psicología y la sociología. Fue también amigo de James Joyce y de la poeta Leah Goldberg.

lunes, 9 de mayo de 2016

Janoj Levin / Primera noche en el cementerio


Retrato: Igal Tumarkin




























Cae la noche sobre el cementerio. Mi primera noche. Se fueron ya todos: las viudas, los enterradores, los sacerdotes. Los pájaros duermen. Silencio. Quietud. Acá estamos, filas e hileras, recostados como niños en una guardería, una camita junto a la otra, susurrando en la oscuridad cuando todas las luces se apagan. ¿Qué anda pasando ahí afuera?, preguntan los veteranos, ¿a cuánto está el dólar? Les cuento a cuánto está el dólar. ¿Y qué tal es la vida en el más allá?, pregunto. No existe, dicen riendo con la boca llena de tierra. No existe la vida en el más allá. ¿Y los frutos del árbol, las verdes praderas y el leviatán? ¿Y los banquetes, los coros de querubines? Nada, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. No hay banquetes ni querubines. ¿Y la resurrección de los muertos? pregunto ¿se sabe de alguna fecha? No hay fecha, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. Todos son rumores, hay que sentarse y esperar, sólo esperar. ¡Ay, amigos muertos, no me vengan con eso ahora! Les grito, recuerden cuando tantas veces soñábamos que moríamos y de repente, justo a último momento nos despertábamos bañados en sudor, cada uno en su cama, para comprobar que era sólo un sueño. Esta vez, también esta vez nos despertaremos, muchachos, aunque sea un sueño muy muy largo y seco y tengamos mucha, mucha sed, nos descompondremos de tanta sed.


de la comedia Sojarei Gumi  (Traficantes de látex)



Traducción: Gerardo Lewin



lunes, 2 de mayo de 2016

Dana Marcovich / Tres cortitos


Fotografía: Dafna Talmon




























Camarera

De todo lo que ellos te ordenen,
haz lo opuesto.


Serafín

No conocía la diferencia entre un ángel y un serafín
hasta que vi tus alas diminutas.
Eres aceptado por las tres religiones que me habitan:
simpáticos, poesía y belleza.


(poema)

Esto es lo que pasa
cuando permiten que la niña
dibuje en el cuaderno con renglones.




Traducción: Gerardo Lewin


Dana Marcovich nació en Askalón en 1987. Reside actualmente en Tel Aviv. Los poemas pertenecen a su primer poemario, Vida y obra del tabasco (Ed. Eben Hoshen, Raanana, 2015).