miércoles, 8 de marzo de 2017

Diti Ronen / Un pecho





























1

Con un marcador azul, en el espejo,
marco los límites del antiguo pecho
extirpado
de mi madre.

La línea se alza curva
para caer – desalentada – 
en el hueco de la axila.
Ahora la diagonal.
Pero no,
resulta imposible
mover
la mano.


2

Algodono las heridas del pecho ausente
con blandas vendas bien acolchonadas.
Las deposito con cautela una por una
para paliar tu dolor y ocultarme
de la cicatriz.


3

Mamá,
tal vez
para mayor seguridad
conviene que salgamos esta noche en secreto, 
que enterremos el pecho cercenado
en las profundidades, 
que pisoteemos largamente la tierra amontonada.
Tú y yo escupiremos
tres veces
a los cuatro vientos,
arrojaremos dagas,
trazaremos círculos en el aire,
clavaremos cuchillos en la tierra,
murmuraremos con las palmas alzadas,
oraremos y entonaremos cánticos,
nos pondremos de pie, meditaremos,
haremos abluciones,
volveremos a escupir otras tres veces
y nos iremos.

Ya en la casa cerraremos fuertemente los ojos,
aguantaremos la respiración
durante diez años
y con los dedos cruzados
nos sentaremos a esperar.





Traducción: Gerardo Lewin




sábado, 25 de febrero de 2017

Abijai Kamji / Orgullo




















Durante muchos años mi laboriosa madre
nos cuidó de pequeños
en la ínfima casita donde vivíamos.
Como yo era un poco más grande,
jugaba a cuidar a los demás.

Mi madre, que sabía cómo ahorrar
un centavo tras otro,
hacía maravillas con su pobre salario.

Cuando me compró el abono
del servicio filatélico
no hubo niño más feliz que yo.

Otra vez, jugando a la pelota,
un compañero de la primaria
me dijo frente a los otros chicos:
Tu mamá trabaja de sirvienta.




Traducción: Gerardo Lewin



Abijai Kamji (1963) es poeta y escritor. Vive en Jerusalén, es activista social y obtuvo distinciones por su trabajo comunitario y cumple tareas de voluntariado. A raíz de haber enfermado de cáncer, escribió una suerte de diario autobiográfico: Cuaderno del Cáncer/Reshimón Sartán (Tzur Ot, 2011). Poemarios: Ir/Lalejet (Tzur Ot, 2012), Orientarse solo en la oscuridad/Lenavet Levad bajoshej (Carmel, 2013), Andar por Jerusalén/Holej BeIrushaláïm (Kesheb LeShirá, 2015) y Antigua Katamón/Katamon HaIeshana ( Emdá, 2016). Obtuvo el Premio Primer Ministro a la creatividad. 

viernes, 20 de enero de 2017

Shimon Riklin / Partisano

























Combatiste en Ramat Rachel (*),
tus camaradas mueren
a tu lado; tú marchas
por los prados
y disparas, caminas
y matas.

Combatiste en Ramat Rachel;
que combatió contra ti;
que te golpea
una y otra vez,
te asesina desde adentro,
rompe
la poca ternura
que te queda,
niño huérfano.

Luego de ayeres
sombríos,
tras días cuyas luces
no alumbraron,
ocultas por nublados cielos –
te fuiste, solo,
por tu camino último,
partisano,
hacia el corazón del bosque
de la vida.



* Ramat Rachel es un kibutz ubicado al sur de Jerusalén, escenario de intensos combates en la guerra de 1948.



Traducción: Gerardo Lewin

lunes, 26 de diciembre de 2016

Mati Shemoelof / Me arrepiento del instante

























No sé el motivo por el que le gustaba comer sobre el lavabo,
sin plato, sencillas rebanadas de pan negro
con queso blanco,
o, resfriado, se sentaba en el sofá
con un libro abierto
y le colgaba un apodo risueño
a todo aquel que ingresara a la casa.

Estoy seguro de que era - como yo - un poeta libre
a pesar de haber trabajado toda su vida en la tienda
y para decir verdad, no tengo modo de saberlo,
de comprobarlo o de charlar con él,
sólo puedo escribir
que él no fue más feliz de lo que soy
aunque una vez alcanzó a leer poemas míos.
Después, cuando volvió a casa
me contó - iluminado - que sus amigos del centro de jubilados
estaban fascinados con mis versos
y quizás fue bajo mi influjo que comenzó a escribir un cuento
sobre cómo fue que su abuelo, tan rico en posesiones,
emigró desde Irán a Israel 
(putamadre, por qué no conservé esa hoja…)

Me arrepiento del instante en que le hice un gesto de disgusto,
podría haber entendido que ésa era su historia
y qué es lo que queda ahora en mí: un profundo pesar.
A él lo sobreviven un poema incompleto,
los días que se agotan
y los recuerdos que se revelan en su desnudez.




Traducción: Gerardo Lewin



Mati Shemoelof (Haifa, 1972) es poeta, escritor y editor. Divide su tiempo entre las ciudades de Tel Aviv y Berlín, como parte de una creciente diáspora israelí en esa ciudad. Practica diversos géneros, ha escrito cinco poemarios, obras de teatro, crítica y ficción. Es una de las voces más predominantes en el ámbito árabe-judío (Movimiento Mizraji). Fue uno de los fundadores del movimiento “Guerrilla Cultural” en Israel y de “Poetic-Hafla” (hafla: voz árabe que significa "fiesta, danza, celebración"), un evento multilingüe de poesía, arte y música en Berlín. En 2014 publicó una colección de cuentos Un baño de libertad/Miklajat shel jofesh (Editorial Zmora/Beitan).


domingo, 11 de diciembre de 2016

Hamutal Bar Josef / Loas al cuerpo





















¡Qué belleza la del cuerpo vivo y cálido,
qué admirable su calor, presente en igual medida
en todos los organismos saludables del mundo!
¡Te alabo, cuerpo vivo y sano!
Abjuré de ti, en mis épocas juveniles.
“¿¡Lo importante es la salud!?”
me burlaba, golpeada por amores y por dietas,
ante mi madre, que entonces supo:
su hija era joven y estúpida.

Mi madre había perdido todos sus dientes tras darme a luz,
así me decía una y otra vez.
¡Mamá, tengo setenta años y la boca llena de dientes!
¡Dientes míos, gracias por haber permanecido a mi lado!
¡Agradezco el que puedan morder rebanadas de pan fresco,
rasgar la carne del muslo desde el hueso, triturar nueces
y masticar una sabrosa ensalada de verduras!
¡Gracias, boca que succionas, degustas, besas, bebes chocolate;
boca repleta de apetitos cambiantes, transitorios, incesantes!

¿Ojos míos, como podría agradeceros el traerme la luz y la belleza?
Gracias por los colores del pavo real cuando extiende su temblorosa cola,
por el rabo de la gata al que el cachorro intenta trepar
y por el jilguero que transformó la rama en un columpio.
¡Queridos oídos! Gracias por las palabras de amor, 
por las bromas y las suites de Bach...
Le diré también a mi nariz, que respira y huele por sus narinas:
¡Gracias, nariz mía y amada!
¡Ah, aromas de salvia y olivarda en los montes, 
a mitad del verano, en pleno día
y en las noches – una ola de embriagador perfume de jazmines!
¡Ah, el vino tinto en los inviernos, con clavo de olor y canela;
el olor atrayente del sudor de un hombre joven!

¡Mis manos, mis buenas manos! En contadas ocasiones
se han tomado la una a la otra.
Se afanan por mí y sólo por mí, de la noche a la mañana:
apilan, alzan, alcanzan, limpian, escriben, abrazan,
nadan, mueven la palanca de cambios.
Están llenas de arrugas pero no se han  secado.
En el dorso de mis manos veo manchas de vejez
y sin embargo mis dedos aún obran milagros
cuando tocan la flauta o teclean, como ahora, con rapidez,
o distribuyen con precisión los signos diacríticos.

¿Y mis piernas? Por regordetas me avergonzaban.
Quería las piernas de Betty Grable o de Marlene Dietrich
pero tenía las de una muñeca panzona.
Las arrastré, sin embargo, 
y en ocasiones también corrí con ellas,
tanto en la playa como en la montaña; 
cumplieron en cuanto pudieron con mi voluntad, 
para bien o para mal.
¡Que no se tuerzan ni se deformen!
¡Que no se encojan ni dejen de llevarme adonde sea!

Queridas plantas del pie, – el pulgar, el meñique – 
os envío una caricia, un amante masaje.
¡Que no se comben ni se endurezcan!

Tímidos órganos internos.
Nada diré de vosotros, aun cuando sois lo principal.
Sólo diré: cuidad ese calor, presente en igual medida
en todos los cuerpos saludables.

Permanece otro poco conmigo, cuerpo amado;
seguid sintiendo junto a mí satisfacción y sed,
vísceras diligentes y esforzadas,
juguetonas,
queribles.




Traducción: Gerardo Lewin




Hamutal Bar-Yosef nació en el kibutz Tel Yosef, en 1940. Obtuvo un doctorado en Literatura Hebrea en la Universidad Hebrea de of Jerusalén, en 1985. Enseñó literatura hebrea en la Universidad Ben-Gurion del Negev hasta el año 2003; actualmente es profesora emérita. Ha sido también docente invitada en Paris, Moscú y en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Publicó muchos poemarios, así como también libros académicos y artículos críticos. Traduce también poetas del idioma ruso, francés e inglés. Entre otras distinciones, ha recibido el Premio Tel Aviv (1987), el Premio ACUM (1987), el Premio Jerusalén de Poesía (1990), el Premio WIZO para Mujeres Creadoras (1999), el Premio Presidente (2002), el Premio Brenner de Poesía (2005), el Premio Yehuda Amichai de Poesía (2011), el Premio ASI (2012), el Premio Ramat Gan de Poesía (2012) y el Galardón ACUM por su obra creativa a lo largo de su vida (2013). Entre sus poemarios figuran Inspirar/Lakahat Avir (1978), Sólo lo verde/Rak Ha-Yarok (1981), El no/Ha-lo (1988), Convalecencia/Havraʹa (2004) y otros. La editorial Vaso Roto publicó una antología de sus poemas bajo el título El lugar donde duele, traducciones de Florinda Goldberg y Mario Wainstein.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Yonatan Berg / Nación hereje





















Cuando salía del jardín vi su cadáver.
¿Qué hará un hombre cuyo hijo murió?
El cielo enmudece
mientras tacha un nombre
en la mochila escolar.

La luz se mueve hacia fuera,
desde las cosas y más allá.
Lo que se va, gotea
como cera derretida sobre la mano abierta.

Se aparta hacia la cueva del alma
para escribir el nombre
en las paredes. 
Ya no queda espacio dentro de sí.

Fe y perseverancia, sabiduría y entusiasmo –
esas grandes ideas, las corrompe.

Como un gran bloque de hielo que se desprende y se aleja.


Nota: el poema alude a Elisha Ben Abuya, uno de los protagonistas de un relato clásico del Talmud quien, tras penetrar los secretos de la cábala, pierde la fe. El jardín que el poema menciona es el pardés místico. El Talmud sugiere que el origen de la conmoción de Ben Abuya fue el haber presenciado la muerte accidental de un niño en el acto de cumplir un mandato divino.



Traducción: Gerardo Lewin



Yonatan Berg nació en Jerusalén en 1981 en el seno de una familia religiosa y creció en Psagot, un asentamiento en Judea y Samaria. Berg abandonó el estilo de vida religioso y reside actualmente en Tel Aviv. Obtuvo un BA en escritura creativa y un máster en biblioterapia. Poeta y novelista, Berg redacta una columna semanal de opinión para el popular sitio web Walla, y ha escrito reseñas literarias para diversos periódicos. Ha publicado tres poemarios y es el poeta más joven en recibir el Premio Yehuda Amichai de poesía, por su primer libro Mifrasim Kashim/Duros velámenes (2013). 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Amir Gilboa / Por esta senda, de seguro...






























Por esta senda, de seguro, ya no andaré otra vez.
Ahora apoyo mi mano sobre la corteza del árbol.
Probablemente antes de que caiga la lluvia alguien distinto
pasará por aquí, apoyará también su mano sobre el árbol
y sin saberlo agregará, por sobre un toque de aire, otro.

Caerá luego la lluvia y las huellas todas de nuestras manos
se deslizarán hacia la tierra en donde nace el árbol,
serán bebidas por el suelo, alcanzarán las raíces,
subirán por el tronco y por las ramas 
y darán a las hojas renovada lozanía.

Dónde estaré cuando el breve y verde aliento de mis manos
y de las manos de quienes después de mí lleguen
se fundan en la incesante brisa de vegetal eternidad.




Traducción: Gerardo Lewin




Amir Gilboa (anterior, Berl Feldmann) nació en 1917 en el seno de una familia judía en Radyvyliv, Ucrania. En 1937 emigra a la Palestina Mandatoria. En 1942 combate en la Segunda Guerra Mundial, en la Brigada Judía del Ejército Inglés, y en 1948 toma parte en la lucha por la independencia de Israel. Falleció en 1984. En 1949 publica el poemario Sheva Reshuyot / Siete Dominios. Esta colección, junto con la posterior Shirim Baboker Baboker / Poemas temprano en la mañana (1953), cimentan su reputación como poeta israelí. 
En 1971 se le otorga en Premio Bialik de literatura y en 1982 obtiene el Premio Israel de poesía.
(Fuente: wikipedia)