domingo, 26 de abril de 2015

Tali Latowicki / Trabajos de la tristeza


















A Jaguit, en agradecimiento



En el campo de trabajos de la tristeza
severidad es el pan de la mañana,
cojín del dolor, cabecera en mi cama.

Me cubro de nostalgia: una manta agujereada
por donde asoman ángeles
de aliento congelado.

Afuera se bañan en belleza los brazos;
la piel desea y se broncea.

Regresaré a mi casa para la inspección nocturna,
saludaré tu partida, temblarán mis rodillas

y machacaré hasta el alba en el mortero del recuerdo
para erigir las urbes frágiles de tristeza,
cuyas murallas son ira y ansiedad.

Se cierne sobre mí, sin incluirme,
lo inasible de tu ausencia.

Mi salvación es tu salvación
aunque ambas aún estemos 
en este vivo reino.



sábado, 18 de abril de 2015

Tehila Hakimi / Diccionario
























Abrí en amor;
decía,
blanco
sobre negro:
“sentimiento potente de afecto
hacia ser humano
o cosa querida
e importante”;

chequeé vida
y la definición era:
“estado de existencia de los seres humanos,
animales
y plantas
que los distingue de los objetos
inanimados”.

Pensé en mundo
y la entrada era:
“Globo terráqueo”.

Pasé las hojas hasta la D
y me detuve en
dolor.




Traducción: Gerardo Lewin




Tehila Hakimi nació en 1982. Vive en Tel Aviv. Es, además de poeta, ingeniera mecánica. Publicó en 2014 su primer poemario majar na´avod (mañana trabajaremos). En 2014 recibió el Premio Ministerio de Cultura para Poeta Principiante.

domingo, 5 de abril de 2015

Erez Biton / poemas de la ceguera

























Caballos vendados

En cada ciego
hay un caballo que galopa
y busca dispararse
hacia las distancias.

La canción del bastón

Cuando los niños me ayudan a cruzar la calle
yo les digo
que soy un hombre gentil
y que el bastón que llevo
no sirve para golpear.
Pero cuando me abandonan
en la acera serpenteante
quedo solo: un niño temeroso
del bastón.

Tus ojos

La alegría de tus ojos frente a ese hermoso paisaje
colma el vacío de los míos.
Allí estás tú ahora
y ahora yo, aquí:
solitaria, la alegría de tus ojos;
solitario, el vacío de los míos.




Traducción: Gerardo Lewin

Erez Biton / A mi mamá, los hijos...

























A mi mamá
los hijos no le vivían,
a mi mamá.

El primero
no le vivió; el primero,
que le pusieron David
por su padre, el de ella.

El segundo
no le vivió; el segundo,
que le pusieron Meir
por el rabino Meir el milagroso
pero que no le hizo el milagro de vivir.

El tercero
le vivió; el tercero,
que le pusieron Ya´ish
que significa vida
y ese fui yo,
que le viví.

Pero
qué vida te viví,
mamá.




Traducción: Gerardo Lewin

sábado, 7 de marzo de 2015

Hilà Lahav / Sola

























El orgullo es el sostén de la envidia y la sangre:
si me lo permites, vestiré con tu piel y me iré.
En verdad, rígida estoy en una tromba inabarcable.
No rígida sino petrificada:
mientras tuve aliento toqué la melodía que pude respirar.

No por orgullo ni por descartar una visión he preferido
esta dilatada soledad en lugar de ese hombre
sencillo, llano, ridículo y de sí mismo odiado
en el que había deseado transformarme.



Traducción: Gerardo Lewin


Hilà Lahav nació en 1985 en Zichron Yaacov, Israel, y es música profesional y poeta. Ha estudiado Historia en la Universidad de Jerusalén y ejecución de música antigua en la Academia de Música y Danza de Jerusalén. Integra algunos exitosos conjuntos musicales en los que interpreta música clásica antigua, así como también música turca, árabe y andalucí. Ha publicado poesía en la revista literaria Mita'am y obtuvo el Premio Universidad Hebrea por sus poemarios. Su primer libro, Alma (נשמה) fue publicado en 2011.

viernes, 20 de febrero de 2015

Ronny Someck / DJ en el refugio de mujeres golpeadas






















Quiero ser DJ
en el refugio de mujeres golpeadas,
cantar canciones para atrapar peces espada
del fondo de sus ojos, para ahogar tiburones de dolor
e inundar el acuario del corazón
con enormes dorados.
Pero el oído de las mujeres golpeadas es
un pozo lleno de maldiciones,
temen cada raspón en los labios de las palabras,
el filoso cuchillo como lengua
o el simulacro de seda que cubre la garganta.

“Mujeres, mujeres” - murmuro para mí -
“garabateado estoy como arrancada hoja de sus biografías
y son ustedes líneas del blues que compondré
usando el alfabeto de esas horas
en las que nada fueron sino carne
arrojada de las carnicerías del infierno".



Traducción: Gerardo Lewin

sábado, 7 de febrero de 2015

Shlomi Hatuka / Carta a un joven de la periferia



















No te enlistes:
ésa es la revuelta.

No te servirá de nada,
todas las promesas son para los blancos
todos los descuentos son para sus hijos
y aún así lo que puedas lograr
vale menos que las lágrimas
de tu madre
o de su madre.

Para qué necesitas
que tus manos se acostumbren al metal
o que tus ojos apunten a tu amigo
a través de la mirilla.
Para qué escuchar
los ladridos del sargento.
Mejor oír
los requiebros de amor
de una muchacha.

Ve con el oficial
y cuéntale
tus sueños.
Creerá que estás loco.
Ve con el médico,
pregúntale
por qué te declaran sano
antes de enviarte a morir.

Toma esos tres años (*)
y dedícalos a tu corazón,
esa parcela
de buen fuego,
el sitio
donde se confunden las fronteras.

O por lo menos
aprovéchalos en tu mente,
usa esos tres años
para pensar
investigar
saber
pues si te piden matar y combatir
deberás descubrir antes
quién es, exactamente,
tu enemigo.



(*) Se refiere a los tres años del servicio militar obligatorio



Traducción: Gerardo Lewin 


Shlomi Hatuka es un poeta, músico y activista. Fundó la Asociación Amram y es co-fundador de la editorial Tangier.