lunes, 31 de julio de 2017

Judith Drigues / Revelar una lápida






















Que te fuiste a otro mundo, murmuraban,
pero yo sé que ha sido, en definitiva, una simple mudanza,
y que sólo es cuestión de tiempo
hasta que oiga otra vez el golpeteo de tu voz.

Así es, señor pedagogo, aún vives aquí, puerta por medio:
últimamente has logrado domar
un dos ambientes con pasillo.

Esparcí los palitos chinos por sobre la alfombra,
para que hirieran. Una gota de sangre
en el lugar en donde se endurece
tu piel sobre sí misma.
Luego, con una lapicera, 
garabateé sobre tu Bialik.
Lo confieso, mi intención fue la peor:
que te enojes significa que estás vivo,
así me lo enseñaste.

Cada vez que alguna mano extraña acaricia mi cabeza
tus ojos se ensombrecen sobre mí.
Ni siquiera me miras
cuando me despliego para sentarme, 
embozada, en tu trono almidonado.
Allí viví lo mejor de mis amores.
Sólo el temor a la muerte logró despertarme.

Ahora aliso las arrugas de mi cara y escucho.
Jamás estuve tan dispuesta a cerrarte los ojos.
Con mis propias manos acariciaré
los estuarios de tus cenizas
y olvidaré.




Traducción: Gerardo Lewin

lunes, 10 de julio de 2017

Yubal Paz / Atentado




















Es fácil presentir al asesino. Mas esto:
contener la muerte, toda la muerte, desde
antes de la vida, tan dulcemente contenerla
y no ser malvado, esto es inefable.

Rainer Maria Rilke





Los alumnos me preguntan
qué pienso acerca del atentado.
Aún antes de poder decir
qué pienso acerca del atentado
comienzan los gritos: hay que matar.

Pienso que mis alumnos 
son como piedras, cuchillos, 
molotovs, cohetes, tiros:
no saben qué pensar acerca del atentado.

Después regresan con naturalidad
a la historia del olvido,
a la matemática de la negación

y a la sencilla agricultura
por goteo de sangre
para que brote y se enraíce el odio.



Traducción: Gerardo Lewin



Yubal Paz (1969) nació en Tel Aviv y es maestro de literatura en escuelas secundarias. Publicó en 2013 su poemario Deja en paz a los monstruos/Ten lamiflatzoth besheket. Publica artículos y reseñas en los suplementos culturales de distintos periódicos. (Traducción del texto de R. M. Rilke: Juan Rulfo).


lunes, 19 de junio de 2017

Gilad Meiri / Ejecución






















En un patrullaje rutinario vimos un movimiento
sospechoso en una casa abandonada
lo (la, habría que decir) sorprendimos
y atrapamos tras un breve interrogatorio
comprendimos que se trataba de alguien buscado
o buscada (hoy es difícil precisarlo) por lo que
nos vimos obligados a ejecutarlo o
ejecutarla y hay que entender que
no podíamos tomar prisioneros pero
por esa historia de lorca y todo lo demás
nos ordenaron esperar hasta que llegara
la confirmación del comando y créanlo
o no al final lo (o la) fusilamos
con confirmación y todo pero
después surgió que había habido un error
de la computadora
o de alguna persona
y le disparamos al movimiento
sospechoso sin ninguna razón pero
dado que se trató de un error él
o ella no está muerto
o muerta ha estado vivo o viva
hasta el día de hoy
oficialmente cosas como esas
pasaban entonces todos los días
en los diarios y sólo ahora
se puede hablar de eso.




Traducción: Gerardo Lewin


miércoles, 7 de junio de 2017

Tal Nitzan / Por un momento






























Cuando me habló
el hombre balbuceante
también se resquebrajó mi voz.

Por un momento, aquello
que cortaba su rostro
rajó mi vientre.
En la ciudad lastimera y erizada
fuimos isla de apretada tristeza.

Sólo aquel pesar,
en ese viento fuerte que se alzó
de nubes que huían al galope,
me retuvo en tierra.



Traducción: Gerardo Lewin


sábado, 13 de mayo de 2017

Nimrod Shine / Tras un largo celibato…






























El sexo, tras un largo tiempo de celibato,
produce un maravilloso efecto incomparable:
la capacidad de sentir nuevamente
los mecanismos todos del cuerpo.
El órgano enhiesto que canta
en el coro de voces de la sangre que fluye
y la rutina de intercambio de fluidos
que en este instante se transforma en rito.

La magia del sexo es rara e indomable.
Incluso el inconsciente despierta súbito
para gozar algunas migajas de experiencia.
La mente hila para sí dudosas verdades.
El sistema nervioso, con sus sentidos y sus sensaciones,
los nuevos hábitos — ciudadanos del antiguo régimen —
se estrellan contra el peñasco de esta verdad inconmovible:
la erección del cuerpo sólo detiene la vida temporal
y nada, excepto el alma, permanecerá para siempre.



Traducción: Gerardo Lewin



Nimrod Shine nació en 1964. Es locutor de radio y televisión, fue D-J, estudió actuación y vive en la ciudad de Haifa. Publicó en 2017 el poemario Or Hatoj/La piel interior (Editorial HaKibutz Hamehujad - Tel Aviv).


martes, 18 de abril de 2017

Jaim Lensky / Atardece en el lago...
























Atardece en el lago,
los peces bajan a dormitar en los abismos.
No se oyen ya las voces de las aves.
¡Qué triste susurro de juncos!

El quejumbroso eco de algo, de alguien,
entre esas cañas temblorosas…
Ribera silenciosa nunca hollada
por planta de caminante alguno.

De los días pasados con sus soles idos,
de indecibles nostalgias,
del adiós del pato y del vencejo;
de eso hablan los juncos con las aguas…

(Leningrado, en prisión, 1935)




Traducción: Gerardo Lewin




Jaim Lensky (1905 – 1942?), fue un poeta y traductor ruso que escribió en hebreo. Redactó la mayor parte de su obra estando prisionero en varios campos de trabajo soviéticos, a partir de 1934. Lensky nació en la ciudad de Slonim, en Bielorrusia, y vivió en Derechin, en Leningrado y en otros sitios. Fue un ávido lector de literatura idish, alemana, rusa y hebrea. En 1922 publicó Leket/Colección, que incluía sus primeros poemas. En 1934 fue apresado y condenado a cinco años de prisión y tareas forzadas por el crimen de escribir en idioma hebreo. En 1942 llegan por última vez noticias suyas, desde el campo de Kansk en Siberia donde, presumiblemente, muere. Sus poemas y traducciones fueron enviados secretamente a Palestina, en donde fueron publicados.


sábado, 25 de marzo de 2017

Yossi Yzraely / Tour a Egipto






















Y descendí a Egipto. 
Todo estaba cubierto por los restos 
de la plaga de la oscuridad, 
pero en azul oscuro.

Lo primero que me mostraron
fue el calabozo de José
y la ventana por la que oteaba
cuando escribió "La llave de los sueños"
— un libro ineludible.

Dejaron para el final el valle de los muertos.
Me escabullí, apurado por visitar el zoco.
El café estaba abierto,
tristes faraones fumaban del narguila
y esperaban su turno para medir sudarios.

Redacté en jeroglífico las preguntas
que me acuciaban pero ellos 
callaron de perfil para ocultar 
la cicatriz atroz de la otra mejilla.




Traducción: Gerardo Lewin