martes, 17 de mayo de 2016

Abraham Ben-Itzjak / Felices los que siembran...






























Felices los que siembran y no cosechan
pues se alejarán, errantes.

Feliz el generoso, el que da y derrama
su esplendor juvenil sobre la luz del disperso día
y en el cruce de caminos renuncia a sus tesoros.

Feliz del soberbio cuyo orgullo sobrepasa los límites del alma
y se transforma en la clara humildad
que sigue al arcoiris si atraviesa una nube.

Felices los que saben, 
su corazón los llama desde el desierto
y en sus labios florecerá el mutismo.

Felices ellos pues serán sumados al latido del mundo,
vestirán la túnica de la desmemoria
y será con ellos sempiterno silencio.



Traducción: Gerardo Lewin



Abraham Ben-Itzjak (nacido Sonne, Galizia 1883 – Tel Aviv 1950) fue un poeta israelí. En 1938 se radica en Tel Aviv, luego de la ocupación alemana de Viena. En 1950 muere a consecuencia de la tuberculosis. Sólo alcanzó a publicar once poemas en toda su vida, los cuales (junto a algunos otros, inéditos) fueron redescubiertos tras su muerte. Fue amigo de Elias Canetti, con quien se encontró en 1933. Canetti lo retrata como el doctor Sonne en sus libros autobigráficos, en los que aparece como un erudito interesado en la religión, la filosofía, la psicología y la sociología. Fue también amigo de James Joyce y de la poeta Leah Goldberg.

lunes, 9 de mayo de 2016

Janoj Levin / Primera noche en el cementerio


Retrato: Igal Tumarkin




























Cae la noche sobre el cementerio. Mi primera noche. Se fueron ya todos: las viudas, los enterradores, los sacerdotes. Los pájaros duermen. Silencio. Quietud. Acá estamos, filas e hileras, recostados como niños en una guardería, una camita junto a la otra, susurrando en la oscuridad cuando todas las luces se apagan. ¿Qué anda pasando ahí afuera?, preguntan los veteranos, ¿a cuánto está el dólar? Les cuento a cuánto está el dólar. ¿Y qué tal es la vida en el más allá?, pregunto. No existe, dicen riendo con la boca llena de tierra. No existe la vida en el más allá. ¿Y los frutos del árbol, las verdes praderas y el leviatán? ¿Y los banquetes, los coros de querubines? Nada, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. No hay banquetes ni querubines. ¿Y la resurrección de los muertos? pregunto ¿se sabe de alguna fecha? No hay fecha, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. Todos son rumores, hay que sentarse y esperar, sólo esperar. ¡Ay, amigos muertos, no me vengan con eso ahora! Les grito, recuerden cuando tantas veces soñábamos que moríamos y de repente, justo a último momento nos despertábamos bañados en sudor, cada uno en su cama, para comprobar que era sólo un sueño. Esta vez, también esta vez nos despertaremos, muchachos, aunque sea un sueño muy muy largo y seco y tengamos mucha, mucha sed, nos descompondremos de tanta sed.


de la comedia Sojarei Gumi  (Traficantes de látex)



Traducción: Gerardo Lewin



lunes, 2 de mayo de 2016

Dana Marcovich / Tres cortitos


Fotografía: Dafna Talmon




























Camarera

De todo lo que ellos te ordenen,
haz lo opuesto.


Serafín

No conocía la diferencia entre un ángel y un serafín
hasta que vi tus alas diminutas.
Eres aceptado por las tres religiones que me habitan:
simpáticos, poesía y belleza.


(poema)

Esto es lo que pasa
cuando permiten que la niña
dibuje en el cuaderno con renglones.




Traducción: Gerardo Lewin


Dana Marcovich nació en Askalón en 1987. Reside actualmente en Tel Aviv. Los poemas pertenecen a su primer poemario, Vida y obra del tabasco (Ed. Eben Hoshen, Raanana, 2015).


viernes, 22 de abril de 2016

Berl Pomerantz / No dejes de esperar
































No dejes de esperar, que tus cansados brazos
pronto se trocarán en alas para poder volar.

Te alzarás por sobre el antiguo abismo
que se extiende dondequiera dirijas tus ojos.

Huirás del pantano de la mohosa luz,
de los pasos que acallan sus sonidos,

obtendrás tu provecho de las horas estériles
y así preservarás la fe del corazón materno.

Regresará a su sitio esa vieja tristeza
que se sienta a tu lado en las sillas vacías...

No dejes de esperar, que en tu rostro apenado
el dios ya ha de trazar una altísima risa.





Traducción: Gerardo Lewin



Berl Pomerantz (1901-1942) fue poeta y traductor. Nació en Odrizhin, una aldea cercana a Pinsk. Desde su infancia fue un ávido lector de literatura hebrea, idish y rusa. Luego de la revolución de 1917 se trasladó a Vilna, en donde fue admitido en el seminario para maestros de hebreo. A principios de la década de 1930 se muda a Varsovia. En 1935 se casa y publica su primera antología, Bi-Sefatayim el ha-sela (Con los labios en la roca). En 1937 publica en Varsovia el diario hebreo Teḥumim. En 1939 edita su segunda antología Jalon ba-ya‘ar (Una ventana en el bosque). Fue el último libro hebreo publicado en Polonia antes del Holocausto. Fue un poeta modernista que desarrolló un estilo único y singular, su léxico se acerca al lenguaje coloquial aunque conserva arcaísmos e introduce neologismos.
Poco tiempo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Pomerantz decide visitar a su madre en Janow, donde queda atrapado y aislado de su esposa e hijos. Todos sus esfuerzos por regresar a Varsovia fracasan. En diciembre de 1942 es asesinado a tiros por miembros de las SS en un bosque de los alrededores de Janow.

miércoles, 13 de abril de 2016

Haviva Pedaya / El que habla con el ausente






























Del que habla con el ausente,
cuán profundo es el discurso.
Canta en honor de aquel
que ignora por completo su existencia,
se exhibe en su desnudez
ante quien no lo mira.

Cuán embelesados los oyentes de esa música
tan excelsa,
no saben que no estaba destinada a sus oídos
y que no se trata sino de un eco.

El hablante omnipresente
los ha creado
con su boca en el polvo,
su alma agonizante gotea hacia dentro,
bendice el degüello, restaña la herida.

El amante eterno que jamás será amado.
Lo visitan en sueños
y al abrir los ojos
no hay nadie a su lado.

Del que habla desde la ausencia,
el vacío es la naturaleza.
A solas se ha quedado en la oscuridad
y canta.

Cuando pase la sombra 
no ha de inquietarse.




Traducción: Gerardo Lewin

domingo, 3 de abril de 2016

Israel Bar Kochav / Teléfono






Por un lado tenía el teléfono
y por el otro la certeza de tu muerte,
pero eso no me detuvo,
aun así te llamé para preguntarte, cómo estás
(no nos hablamos por más de veinte años)
papá, cómo  estás,
papá.



Traducción: Gerardo Lewin



domingo, 27 de marzo de 2016

Pinjás Sadé / La felicidad es...






























La felicidad es caminar bajo el oro del sol
que declina, al final de un verano,
como si fueras por el valle de Jezreel y tuvieras dieciséis años
y como si toda la vida, toda la vida, aún. 

Los amores, el dolor, la dulzura.
Es una paz indescriptible. El cielo. El viento. La parda tierra .

Sólo Dios sabe.

Desde el poniente cae y se desliza un verde bosque.
Robles y pinos se mecen, lentamente.

Allá vas tú, solo en el mundo, en la espesura,
bajo el sol que declina, al final de un verano,
un hombre en el otoño de su vida, y lloras.



Traducción: Gerardo Lewin