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lunes, 3 de junio de 2024

Iehuda Amijai / 4 (el álbum)








Mi hijo nació en el hospital "Assuta" y desde entonces
trato de estar al tanto, en lo posible, de sus actos.

Hijo: cuando las escuelas te abandonen
y quedes indefenso, cuando veas que la vida
se desgarra en las esquinas y que el mundo
se desprende de sus ataduras, acude a mí.
Sigo siendo un gran experto en calma y confusión.

Soy como un álbum sereno, cuyas fotografías
fueron arrancadas o se despegaron
y aun asi, su peso no menguó:

la misma persona, 
ya casi sin recuerdos.





Traducción: Gerardo Lewin


martes, 2 de enero de 2024

Iehuda Amijai / Alcance








El diámetro de la bomba era de treinta centímetros
y el alcance de impacto algo de siete metros:
murieron cuatro personas
y hubo además once heridos.
Alrededor de ellos, en un radio más amplio
de tiempo y de dolor, hay dos hospitales
y un cementerio. Pero esa mujer joven,
enterrada en su lugar de origen,
a más de cien kilómetros de allí,
ensancha mucho más el círculo;
y el hombre solitario que llora su pérdida
en lo más remoto de un continente lejano,
incluye en el coro al mundo entero.

Nada diré de los gemidos de los huérfanos
que llegan hasta el trono de Dios,
lo sobrepasan y hacen
al círculo infinito
y a Dios, inexistente.



Traducción: Gerardo Lewin



martes, 29 de marzo de 2011

Iehuda Amijai / Jacobo y el ángel



















Ella suspiró al amanecer,
trabándolo de modo tal
que lo venció.
Y él, de qué manera la atrapó,
derrotándola.
Ambos dominaban una toma
mortal.
Y renunciaron, uno ante el otro,
a pronunciar sus nombres.

Pero a la luz del alba
él vió su cuerpo,
blanco
en los sitios que ayer
ocultó su bikini.

Después la llamaron, intespestivamente,
desde arriba. Dos veces.
Como suelen llamar a una niña
que juega en el patio.

Él supo su nombre
y le permitió partir.


Traducción: Gerardo Lewin

viernes, 12 de febrero de 2010

Iehuda Amijai / Una vez, un gran amor...




























Una vez un gran amor partió mi vida en dos.
La primera parte continúa reptando
por ahí, como una serpiente cercenada.

Los años que han pasado me calmaron,
trayendo cura a mi corazón
y a mis ojos, paz.

Ahora soy como quien se detiene
en el desierto
frente a un cartel que dice
"altura a nivel del mar".

No verá el mar, pero comprende.

Así, dondequiera que vaya, te recuerdo
"a nivel de tu rostro".


Traducción: Gerardo Lewin

miércoles, 17 de junio de 2009

Iehuda Amijai / Tarde en mi vida


.























Tarde en mi vida acabo en tí. 
Filtrado por muchas puertas,
gastado ya por escaleras,
casi nada queda de mí.

Y tú, asombrada mujer,
vives con media valentía;
una hembra salvaje que usa gafas:
la montura elegante de tus ojos.

"Los objetos desean perderse
para ser, nuevamente,
hallados por otros.
Sólo los hombres buscan
encontrarse a sí mismos".
Así dijiste.

Después partiste tu solo rostro
en dos perfiles:
uno para la distancia
y el otro para mi memoria.
Y te fuiste.


Traducción: Gerardo Lewin

miércoles, 12 de marzo de 2008

Iehuda Amijai / Poemas de Buenos Aires

























[a]
En todos los días que estuve aquí
jamás ví el mar. Una vez,
en la noche, me contaste sobre él.
Y no quise escuchar, para
que Buenos Aires fuera
como Jerusalén, sin mar.

Te llamabas Dolores y Susana

era el nombre de tu amiga. "Chica"
te gritó un conductor que pasaba.
Ambos hemos desaparecido para siempre
como si nunca nos hubiéramos conocido:
dos pérdidas llorando
y riendo a la vez en la oscuridad.

[b]

Nació en una ciudad "del Mar",
fue amada lejos de allí, en un cuarto pequeño,
vive en una calle con el nombre
de alguien que murió y fue olvidado.
Ni siquiera el taxista supo encontrar
la vieja casa de puertas silenciosas.
Usaba un vestido a rayas. Giraba entre las rayas,
en remolino. Y también desapareció,
entre grandes flores impresas.

Besé su boca, esculpida

por un idioma extraño.
Así aprendí que el "Aló, aló" desesperado de mi lengua
era el sonriente y triste "Hola" de la suya.
Y será su verano en mis inviernos,
su noche en mis amaneceres.
Y cuando mis días se alarguen,
los de ella se acortarán.
Y sus ojos son el proceso de fundido del oro
y su forma es la forma de una puerta
en mi vida.

[c]

De este tiempo, con luz
a través de las grietas de las persianas, una cabeza
como Nefertiti, ojos -temerosos- de Sigmund
Freud y una rueda de carro
como lámpara colgante.

"Como si fueran uñas, recortaré este amor"

y el poner las cosas sobre la mesa: la taza,
el libro, la cuchara, el salero. Todo esto como
un corazón que late lentamente.

"Vos me usás" (otro significado del amor).

"Vos pensás en términos precisos
de un corazón roto en trozos estrictamente definidos,
como solía romperse en ese entonces
de amor un corazón"



Balada en las calles de Buenos Aires


El hombre aguarda en las calles y encuentra a una mujer

hermosa y precisa como el reloj que cuelga en su cuarto
pálida y triste como la pared donde cuelga el reloj.

Ella no le muestra sus dientes

no le muestra su vientre
pero le muestra su tiempo hermoso y preciso.

Ella vive en la planta baja, junto a las cañerías,

y las aguas que suben comienzan en su pared
y él tomó partido por la suavidad.

Ella conoce las razones del llanto

y conoce las razones de la contención
y él comienza a parecerse a ella, a ella

y su cabello se alarga y suaviza como el de ella

y las duras palabras del idioma de él se deshacen en la boca de ella
y como los de ella, sus ojos se llenan de lágrimas.

Las luces del semáforo se reflejan en el rostro de ella

y ella se detiene allí, en lo permitido y lo prohibido
y él tomó partido por la suavidad.

Ellos caminan por calles que aparecerán en los sueños de él

y en silencio la lluvia les llora por dentro, como en una almohada,
y el tiempo impaciente los convierte en profetas.

Él la perderá en la Luz Roja

y la perderá en el Amarillo y en el Verde
y la luz siempre estará al servicio de las pérdidas.

Él no estará cuando se acaben el jabón y la crema

y no estará cuando se ponga en hora nuevamente el reloj
y no estará cuando su vestido se deshaga en hilos por el aire.

Ella clausurará las salvajes cartas de él en su silencioso armario

y se acostará a dormir junto a las aguas que estan en la pared,
conocerá las razones del llanto y las razones de la contención
y él tomó partido por la suavidad.



traducción Gerardo Lewin



Carezco de referencias históricas acerca de estos hermosos poemas de Amijai, la gran red no proporciona ni siquiera pistas... ¿Alguien tiene alguna idea de cuándo fueron escritos, en qué circunstancias? ¿Habrá alguna foto de Amijai paseando por las callecitas de Buenos Aires?


PS: Mi amigo David Wajsberg (¿demasiado tímido como para colgarlo él mismo?) me pasa dos excelentes datos para aclarar el interrogante del párrafo ut supra:


http://www.eliahutoker.com.ar/escritos/gente_amijai.htm

http://www.eliahutoker.com.ar/escritos/gente_amijai_2.htm

Donde podrán ustedes leer otra versión de estos poemas... bastante mejor traducidos!! Además, una versión en inglés de la balada.

viernes, 13 de abril de 2007

Iehuda Amijai / Como la huella de nuestros cuerpos



























Como la huella de nuestros cuerpos,
no quedará señal de que estuvimos aquí.
El mundo se clausura a nuestro paso
y la arena, nuevamente, se acomoda.

Ya se avizoran fechas
en las que no estarás más;
vientos que arrastrarán nubes
que no derramarán
sobre nosotros lluvia.

Y tu nombre
en las listas de pasajeros de barcos
y en registros de hoteles
cuyas razones, sólo de oirlas,
hielan el corazón.

De los tres idiomas que conozco,
de todos los colores con los que veo y sueño:

ninguno me ayudará.



Traducción: Gerardo Lewin



Iehuda Amichai es uno de los principales poetas israelíes contemporáneos. Su contribución sobrepasa sus propios méritos literarios, en una influencia que ha contribuído a crear una poética israelí moderna.