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jueves, 6 de junio de 2013

Elisha Porat / Flautas en la brisa






















En la parcela de los gentiles, 
en el cementerio del kibutz Givat Brenner,
yacen aquellos
que no serán ya jamás judíos. 

Flautas en la brisa
cuelgan de las copas de los árboles
y cantan para ellos
un compilado de dulce música internacional.
Los sobrevuelan cidi´s, ángeles de cercenadas alas.

Allí descansan, pacíficos, 
sin plegarias ni cánticos,
sin el terror por el advenimiento atroz 
del peor descalabro:
la resurrección de los muertos, 
el día del juicio final.




Traducción: Gerardo Lewin



Elisha Porat (1938- 2013) es un poeta y escritor hebreo. Ha publicado 19 libros de ficción y poesía, desde 1973. En 1996 obtuvo el Israel's Prime Minister's Prize for Literature. Algunas de sus obras han sido traducidas y publicadas en los Estados Unidos, Inglaterra y Canadá.



sábado, 29 de mayo de 2010

Mois Benarroch / De allí vine




















Vine de allí: las marchas de la historia
que me exceden a mí, a mi familia
y a los miles de años de mi pasado,
se confabularon para que viniese
desde allí hasta aquí.
El colonialismo, el sionismo,
el nacionalismo árabe,
el nazismo, el holocausto
y la segunda guerra mundial,
el imperialismo, otros muchos ismos
y otras cosas: todas se unieron en mí
para que llegara desde allá hasta aquí.
Fui una hoja arrastrada por el viento de la historia
y no, no me quejo. Así es el ser humano:
vive cientos o miles de años en un sitio
y de repente una brisa lo impulsa a otro lugar.
Pero yo recuerdo. Recuerdo que vine de allí.
De ese lugar donde habité. Del lugar donde habitaba mi abuelo
y mi bisabuelo y mi tatarabuelo
y sigue, se enreda y sube.
Recuerdo la acera con palmeras
y el camino hacia las arboledas,
al mendigo que exigía mi dinero
y el dinero que día a día deposité en sus manos,
a mis buenos amigos que echaron también a volar,
a la chica de mi vida
y al mar tras la colina.
Recuerdo que de allí vengo:
de esas aguas azules, de ese azul de mar.




Traducción: Gerardo Lewin


Mois Benarroch (Jerusaén). Escritor, poeta y traductor. Escribe alternativamente en español y en hebreo. Galardonado en 2009 con el Premio Primer Ministro por su obra en prosa y poesía. Tradujo al hebreo a Almudena Grandes y a Pablo Simonetti, entre otros. Su novela "El Argentino" (Ha-arguentinay) permanece inédita.


martes, 23 de diciembre de 2008

Amos Bar / En mi anterior encarnación...















En mi anterior encarnación
fuí hombre
tuve esposa y tres hijos
que me enterraron
después de haberme cortado las venas.
Era el año ´71,
hubo escasez en la tierra

y yo, un obrero borracho
me pasaba dos horas por día haciendo cola
para volver con papel higiénico
a los brazos de mi rechoncha eslava
que me engañaba con un atleta
para poder creer que ella aún valía algo.
La menor se acuesta con tipos desde hace ya bastante
y el mayor tiene un diente de oro,
maneja un auto blindado
y nos cobra una cuota para protegernos.

El del medio odia a Pushkin.
Está en la onda anti, en general.
No la envidio a mi mujer:
se ve que soy un homosexual latente
y quizás yo la traicione a ella con algún atleta.

Vomito. Necesito un poco de estímulo.
El inodoro se tapó. Me apodero
de una oxidada hojita de afeitar.

Luego de las concurridas exequias
en las que fui enterrado,
débil, seco,
vuelvo a la vida
como una fémina anodina
en el moderno medio oriente.

En mi anterior encarnación
fuí hombre.
Y parece que ésa es la razón
por la que yo soy gato y tú eres rata.
Sé un hombre.

En tu próxima encarnación.


Traducción: Gerardo Lewin


Amos Bar - (1931-2011) 

jueves, 11 de diciembre de 2008

Ariéh Sivan / Vivir en Tierra Santa





















In memoriam Tzví Horvitz, pionero, comandante, padre en duelo.


Vivir amartillado como un arma, la mano
aferrada al revólver, marchar
estrictos en cerradas filas,
aún después
de cubrirse de tierra las mejillas,
de que la carne se pudra y se disuelva
y que los ojos no logren fijar el objetivo.

Hay un refrán: "cargada, el arma se disparará".
Es un error. En Tierra Santa todo puede pasar:
gatillos rotos, resortes oxidados.

O una cancelación inesperada

como le sucedió a Abraham en el Monte Moria.


Traducción: Gerardo Lewin



Ariéh Sivan nació Tel Aviv en 1929. Luchó en la guerra de la independencia de Israel en 1948 como miembro de elite de la unidad Palmaj. Sivan estudió Lengua Hebrea y Literatura en la Universidad Hebrea de Jerusalem y se desempeñó como maestro en escuelas secundarias. Publicó 14 colecciones de poesía y una novela (Adonis). Sivan ha recibido muchos premios y distinciones, incluyendo el premio Brenner (1989) y el premio Bialik (1998). Su poética ha sido traducida a 17 idiomas. FUENTE: Shireshet.

viernes, 29 de agosto de 2008

Ilan Sheinfeld / Para dormir en paz necesito arrojar niños muertos de mi cama




















Un niño arrugado, de abultado vientre, yace sobre mi cama.
Sus ojos se derraman, lentamente, con una paz indescriptible.
Las moscas devoran la comisura de sus labios pálidos
y aterrizan en sus cabellos: pegoteados, revueltos, salvajes.

No es sencillo dormir junto a un niño muerto.

Un extranjero niño yace en mi cama;
hay acidez en el ambiente y avanzada pudrición.
Su sangre sobre mi colcha coagula en grandes manchas.

Es una pena arrojar a un niño muerto
para que lo devoren en las calles.
Pero ya es tarde, estoy cansado, necesito mi cama
y de ningún modo sería capaz de dormir
con un muerto, niño y extranjero,
en mis brazos.


Traducción: Gerardo Lewin


Ilan Sheinfeld: Nacido en 1960, tiene un segundo título en Literatura Hebrea de la Universidad de Tel Aviv. Ha dado lecciones en poesía en la Universidad de Tel Aviv y otras instituciones, desarrolló tareas de periodista cultural y coordina talleres de escritura. Se desempeñó como vocero del Teatro Kameri y de la Municipalidad de Tel Aviv. Ha fundado y actualmente dirige una empresa de relaciones públicas. Entre sus numerosas obras, publicó Historia de un anillo(Maasé be taba´at) acerca de la Zvi Migdal, la mafia de judíos polacos que dominó la prostitución en Buenos Aires y otras ciudades argentinas a principios del siglo XX. (fuente: shireshet/poetas israelíes y otros).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Natan Ionatan / Memoria de la arena






















No olvidará la arena las infinitas olas
pero ya nadie guarda recuerdo de la espuma
excepto aquellos que partieron
en el tardío viento de la noche:
nunca se borrará de sus memorias.

Algo temblaba, pálido, a orillas de sus almas.
En la arena grabaron lo que la luna,
subitamente, iluminó:
un rostro extraño y, claudicante, la risa.

Todo, menos la espuma blanca, volverá a los abismos.
Mueren las luminarias de la noche. La amistad, el amor,
la juventud que alcanza - de pronto - su final.

Quedan allí conchas vacías
cantando sus lamentos por el mar
y un cementerio en las colinas;
años que en el silencio transcurrieron
entre los sicomoros y las espadañas y las tumbas.



Traducción: Gerardo Lewin

jueves, 8 de mayo de 2008

David Avidan / Súbita noche





























A un hombre viejo - ¿qué le queda en la vida?
Despierta al día y en él el día no despierta.
Con paso lento va hacia a la cocina
en donde el agua tibia le recuerda
que a su edad... a su edad...

Un hombre viejo - ¿qué encuentra al despertar?
Despierta un día de verano y es otoño,
ya tinto de nocturna luz en su piecita.
No ha vuelto todavía, por el pasillo, de su viaje
y allí quedó pensando... pensando...
¿qué hacer ahora y qué leer?

Un hombre viejo - sus libros, ¿qué dirán?
Los vientos páginas arremolinan, señalando
secretos en invisible tinta
acerca del próximo final,
frases que le serán en breve reveladas,
el brillo en su mirar herido
y en su vasta experiencia

a un hombre viejo - ¿qué le queda en los ojos?
Si se concentra asomará el recuerdo de un conflicto
olvidado, sed por la contradicción, talento
y posibilidades escarpadas
hasta que el día del olvido esté cercano.
Y ya por su garganta suben,
exploradores cautos,
sus más seguros carraspeos,
como el rugir de un tigre joven en otoño...

Un hombre viejo - ¿dónde hallará sus tigres?
Saldrá de caza un día de estos
cuando ya el verde se torne verdinegro
con fuerza ingente y menguada experiencia
saldrá a cazar un día de estos
los años que deje por detrás
como una larga ruta, desierta, 
no transitada
por un loco vehículo
que él mismo conducirá
al acecho
del tiempo que ya se le ha acabado...

A un hombre viejo - ¿qué le queda a su edad?
Dormitar, porque teme dormir.
Sus entreabiertos ojos adivinan,
según el devenir de las estrellas,
si acaso esos murmullos le sugieren
que ésta será su última noche.

Un hombre viejo - ¿ qué hay en su ventana?
Una ventana abierta que le permite ver
un rostro extraño, indefinido,
que aparentara nuevamente ser
un tigre joven otoñal...
Siempre, siempre tomar y nunca dar
cabida a un enemigo rostro en la ventana
que lo visite en su postrera noche...

Un hombre viejo - ¿qué tiene al fin del día?
No será rey ni
sobre su espada
caerá.


Traducción: Gerardo Lewin


David Avidan (1934-1995) nació en Tel Aviv. Está considerado uno de los poetas más importantes de Israel y un importante creador de poesía contemporánea y de vanguardia. La obra de Avidan ha sido ampliamente traducida; se publicaron antologías de su sus poemas en francés, ruso y árabe. Entre sus distinciones: el premio Abraham Woursell de la Universidad de Viena, el premio Bialik y el premio de la oficina del Primer Ministro. Publicó diecinueve libros de poesía, así como también dramas y libros infantiles. Este poema pertenece a su colección "Algo para alguien - Poemas escogidos 1952-1964".

Un agradecimiento especial a Eran Tzelgov por su ayuda en la traducción de este poema (¡¡y por recomendarme leer a Avidan!!)

sábado, 12 de abril de 2008

Nurit Zarchi / Maridos
















Me pasan facturas
por no haber sido feliz
y siempre me sorprenden con su verborragia.

Me reclaman recibos por mi destino
y me hacen pensar que,
por culpa de mi gata,
vivimos en la ciudad equivocada.

En tiempos de conflictos internacionales
me mandan con mi mamá.
Como si el hecho de ser yo misma madre
fuera una ilusión.

Algunos de ellos me ofrecen las tortas
que yo misma horneé y me piden que les agradezca
el haber inventado la electricidad, el invierno y la mermelada.
El que no me guste la mermelada no importa;
pues de cualquier manera ellos editan mis memorias.

En el fondo de sus corazones sospechan
que poseo acciones bursátiles
(sólo que no tiendo a compartir).
Siempre que les ofrezco mis pobres dones de prestado
están demasiado cansados
o sumamente preocupados por mis proporciones correctas.

Pronuncian la palabra “narcisismo” con ojos entornardos,
como quien fuma un narguila.
Murmuran a mi paso con disgusto
como quien tranca súbitamente una ventana
ante un insecto o una corriente.
Para cuando se me pasó el susto
entendí que se referían a mi necesidad de aire.

Cuando se van, dejan el vacío de sus tazas
y como contrapartida tienden a llevarse mi diccionario.
Se internan en lo profundo de sus vidas,
como el continente en el mar holandés
y me dejan sin sintaxis con la que pueda
poner en marcha mi dolor.


Traducción: Gerardo Lewin