domingo, 9 de enero de 2011

Eclesiastés 1




















Esto dijo el poeta, el hijo de David
- rey de Jerusalén.

Es vanidad. Es todo vanidad de vanidades.
Esto dijo el poeta. Todo vanidad y sólo vanidad.

¿Y qué obtuviste por matarte, trabajando al sol?

Vienen y se van. Generaciones.
El mundo, eterno, permanece.

Sale el sol, se pone.
Amanece y luego cae la noche
y ahí se queda.

Muda hacia sur, gira hacia el norte.
Gira. Gira el viento y luego vuelve.

Los ríos todos van al mar
y el mar nunca se colma.
Los ríos tornan al lugar de su muerte.

Palabras, cosas viejas:
nadie podrá decirlas todas,
el ojo nunca se saciará de verlas
ni los oídos de escucharlas.

Todo lo que pasó sucederá,
lo que fue hecho otra vez se hará
y nada, nada hay nuevo bajo el sol.

Y quien te diga: "mira, esto es una novedad"
te muestra algo que existió por siempre,
desde hace mucho, antes que nosotros.

No habrá memoria de las primeras cosas,
a las postreras las devorará el olvido
y todo será, al final,
como si nada hubiera sido jamás.



Versión - libre - de Gerardo Lewin


3 comentarios:

sibila dijo...

si esto es libertad, bienvenida sea. hay años de historia allí detrás.
saludo cordial,

silvia

Gerardo dijo...

Gracias, sibila, por su oracular comentario!

:°)

Sandra Toro dijo...

Bellísimo