Qué tristeza ser
el intendente de Jerusalén.
Ha de ser terrible.
¿Cómo puede una persona
dirigir una ciudad como esta?
¿Qué puede hacerse aquí?
Construir, alzar piedra sobre piedra.
Y entonces, por las noches,
se acercarán los montes
para rodear los edificios,
como lobos que aullaran
contra los perros, tornados
en esclavos de los hombres.
Traducción: Gerardo Lewin

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