viernes, 26 de junio de 2009
Yair Hurvitz / Momento autobiográfico
Ahora mi padre deberá, en cualquier momento, resignarse,
en su distinto idioma al que el tiempo no opone barreras.
Cuando se vió obligado a renunciar a las palabras simples,
grandes voces se escucharon. No pude pensar
en que estaba llorando y así salí a caminar hacia el lugar
donde creí que encontraría a mi padre, hacia el lugar
donde nunca pude pensar que podría hallarlo.
Allí hubo, en ése mediodía, bancos
con sus correspondientes cuerpos
a fuerza de ser pobres, pero el mío era
el de otra escasez,
cuando los árboles no semejaban árboles
sino quizás pesadas esculturas en esa misma hora
en la que hablé con él en palabras a las que, nuevamente,
carece ya de fuerzas para añadir algo;
ésas que ha vuelto una y otra vez a decir
sin labios hasta el desnudo hueso
de este día.
Traducción: Gerardo Lewin
miércoles, 17 de junio de 2009
Iehuda Amijai / Tarde en mi vida
.
Tarde en mi vida voy hacia ti.
Filtrado por muchas puertas,
gastado ya por escaleras,
casi nada queda de mí.
Y tú, asombrada mujer,
vives con media valentía;
una hembra salvaje que usa gafas:
los arneses elegantes de tus ojos.
"Los objetos desean perderse
para ser, nuevamente,
hallados por otros.
Sólo los hombres buscan
encontrarse a sí mismos".
Así dijiste.
Después partiste tu solo rostro
en dos perfiles:
uno para la distancia
y el otro para mi memoria.
Y te fuiste.
Traducción: Gerardo Lewin
viernes, 12 de junio de 2009
David Avidan / Mancha en el muro
Alguien trató de quitar la mancha del muro.
Pero la mancha era demasiado oscura
(o por el contrario, demasiado clara).
De un modo u otro, la mancha aún está en el muro.
Le dije entonces a un pintor que lo pintara de verde
Pero la mancha era demasiado clara.
Contraté a un albañil para que le diera una mano de cal.
Pero la mancha era demasiado oscura.
De un modo u otro, la mancha aún está en el muro.
Tomé en ese momento un cuchillo de cocina
y traté de raspar la mancha del muro.
El cuchillo era dolorosamente agudo
(ayer nomás lo habían afilado)
y sin embargo. (*)
Empuñe un hacha y la descargué contra el muro.
Me detuve al instante.
No sé por qué pensé de pronto
que el muro podría derrumbarse
y aun así la mancha quedaría.
De un modo u otro, la mancha aún está en el muro.
Y cuando me pusieron contra el muro
pedí pararme junto a ella.
Saqué pecho tratando de ocultarla (quizás, quién sabe).
Cuando azotaron mi espalda brotó abundante sangre.
Disparos.
Y yo, que tanto creí que la sangre taparía la mancha.
Nueva carga de disparos.
Y yo, que tanto creí que la sangre taparía la mancha.
De un modo u otro, la mancha aún está en el muro.
Traducción: Gerardo Lewin
NT: En el poema aparecen algunas contracciones neológicas, características de la poética de Avidan, por ejemplo "ysinembargo". Al ser el mecanismo de contracción tan frecuente en hebreo y tan infrecuente en español, decidí no trasladar esos efectos.
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