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lunes, 30 de septiembre de 2019

Admiel Kosman / Poema litúrgico para el oficio de Año Nuevo


foto: Noam Rosenthal






















¿Cómo está el panorama, allá en lo alto?
¿Inicias un nuevo año?
¿Cómo conoces nuestro número?
Somos ovejas que balan a tu alrededor,
junto a tu altar.
¿Qué es lo que dices sobre nosotros,
sobre el árbol y el fruto, sobre el ave,
los seres vivos y las bestias?
¿Cómo nos cuentas en las fiestas anuales?

¡¿Cuál era el precio del que habías hablado?!
¡¿Cuánto más pedirás?!
¿Cómo es que logras encendernos?
¿A quién arrojarás primero a las aguas?
¿Quién será el primero en ser lanzado al fuego?
¿Qué es lo que tienes, por favor dinos, allí en tu eminencia escrito,
acerca de las setenta formas de morir que la ley marca?
¿Qué innovaciones traerás ahora?

Óyeme: estás solo y eres alguien que vaga en las alturas.
Eres fuerte, asombroso, mayúsculo.
Nosotros, un capullo efímero,
un hato de borregos que berrea en el redil.
Tú sabes nuestro número:
somos como cañas al acaso, salvajes,
un grano en la parva

y es sólo por ti que el viento sopla
sobre la superficie de la tierra.




Traducción: Gerardo Lewin


lunes, 9 de julio de 2012

Admiel Kosman / Aquél que verdaderamente necesita un psiquiatra


























¿No se puede expresar una opinión?
¿No soportas una sola crítica?
Yo también pasé por eso y Te digo
que no es lo Tú piensas.
Siéntate. Será mejor que guardes silencio.

No toleras ni siquiera una crítica. ¿Por qué?
Tus reacciones son totalmente extemporáneas.
Deberías pensar antes de hablar.

¿Piensas que lo sabes Todo?
Sin embargo en Tu Interior - discúlpame -
eres, simplemente, un Ente Desdichado.
En mi opinión, en Tu Fuero Interno,
no estás  siquiera demasiado seguro de existir.

Deberías saber que está bien - perfectamente bien -
el expresar una opinión. Incluso una que Te sea contraria.
Lamento tener que decir esto.

Entérate, dicho sea de paso:
puestos a considerar, entre Tú y yo,
Aquél que verdaderamente necesita un psiquiatra
eres Tú,
no yo. Es verdad
que exageré un poco
aquí o allá. ¿Y qué?
Te digo la cruda
y amarga verdad.
Y qué si Te resulta indigerible.
La distancia entre eso
y Tu Violenta Reacción
es como la que media entre la Tierra y el Cielo.

Es interesante el que, en Tus Fantasías,
nadie diga nada nunca
y que reine allí el más absoluto silencio.

Así que - discúlpame - no siento ganas
de hablar Contigo.
Porque cuando me miras de ese modo
lo que realmente estás intentando hacer es
- date cuenta - aterrorizarme.

También deberías saber que no pienso
continuar hablando de este tema.
Aun sabiendo que lo hiciste
sin ninguna intención.

Fuiste para mí, durante mucho tiempo,
una Imagen negativa,
Alguien para nada humano.
Porque - a mi modo de ver -
no tienes Existencia Real en este mundo.

Deberías saber que los seres
como Tú pueden entenderse
en un nivel emocional
o quizás en Tus sueños,
por lo que a mí concierne,
puedes imaginar ogros
o gnomos
o, por lo mucho que me importa,
gigantes.

No estoy de modo alguno discutiendo Contigo,
por si no lo notaste, porque para mí
eso sería un completo insulto a la inteligencia.

Por otro lado debería agregar
- realmente, por Tu Propio Bienestar -
que el Único entre nosotros dos
que necesita
urgentemente
un psiquiatra
eres Tú.

Traducción: Gerardo Lewin


Aquí, el video de Admiel Kosman recitando este poema. (Se requiere usuario registtrado en VIMEO)


martes, 29 de marzo de 2011

Admiel Kosman / Intento despertarte en la oscuridad





















Intento despertarte en la oscuridad.
De La Meca o de Jerusalén.
Intento despertarte en la oscuridad.

Pero tú duermes solo, sobre piedras oscuras
y quién sabe desde hace cuánto. En La Meca
o quizás en Jerusalén. Hay quien dice
un par de miles de años. O muchos más.

Yo sigo intentando, obstinado.
No claudico. Sigo intentándolo
con todas mis fuerzas, en la oscuridad.
Despertarte.

De La Meca o Medina.
De Jerusalén o de Hebrón.

¿Escuchas mi voz entre estas sombras?
Abajo, allí, a la derecha, en el abismo.

¿Me ves? Aquel joven delgado,
en las penumbras de la sinrazón.

Pues arrojé sobre ti palabras la noche entera
y, sin motivo alguno, te esperé.

Desde La Meca o desde Medina,
desde Jerusalén o desde Hebrón.

¿Algo, quizás, de lo que dije te hirió?
Perdóname. Sólo estoy intentando.
Quizás lleve mil años, quizás más,
despertarte. En la oscuridad.
Suavemente.

Ahora, en Jerusalén.
O en La Meca.

Pues si despiertas
sin razón alguna, con la sonrisa
que mi corazón profetizó,
dirás de pronto: "¿Dónde estás?"




Traducción: Gerardo Lewin


Admiel Kosman (Israel, 1957). Nació en Haifa, en el seno de una familia judía ortodoxa. Su madre llegó a Israel desde Irak, su padre proviene de una familia alemana que de había radicado en Francia. Tiene un doctorado en Talmud de la Universidad Bar Ilan. Reside desde 2003 en Berlín, en donde dicta clases. Editó ocho libros de poesía, fuertemente influidos por la tradición religiosa y ampliamente elogiados por la crítica.