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lunes, 31 de julio de 2017

Judith Drigues / Revelar una lápida






















Que te fuiste a otro mundo, murmuraban,
pero yo sé que ha sido, en definitiva, una simple mudanza,
y que sólo es cuestión de tiempo
hasta que oiga otra vez el golpeteo de tu voz.

Así es, señor pedagogo, aún vives aquí, puerta por medio:
últimamente has logrado domar
un dos ambientes con pasillo.

Esparcí los palitos chinos por sobre la alfombra,
para que hirieran. Una gota de sangre
en el lugar en donde se endurece
tu piel sobre sí misma.
Luego, con una lapicera, 
garabateé sobre tu Bialik.
Lo confieso, mi intención fue la peor:
que te enojes significa que estás vivo,
así me lo enseñaste.

Cada vez que alguna mano extraña acaricia mi cabeza
tus ojos se ensombrecen sobre mí.
Ni siquiera me miras
cuando me despliego para sentarme, 
embozada, en tu trono almidonado.
Allí viví lo mejor de mis amores.
Sólo el temor a la muerte logró despertarme.

Ahora aliso las arrugas de mi cara y escucho.
Jamás estuve tan dispuesta a cerrarte los ojos.
Con mis propias manos acariciaré
los estuarios de tus cenizas
y olvidaré.




Traducción: Gerardo Lewin

lunes, 14 de marzo de 2016

Judith Drigues / Gratitud






















Mis padres muertos
se han refugiado nuevamente en mí,
sus vidas susurran en el balcón cerrado,
la vigilia junto al esquinero cubierto con pasionarias.

Beben su flojo té
de saquitos usados,
murmuran sus historias
con una porción de torta casera
y el viejo reloj despertador,
emparchado con cinta adhesiva,
aún regula nuestras horas.




Traducción: Gerardo Lewin


Judith Drigues nació en Tel Aviv, ciudad en la que vive actualmente. Es madre de tres hijos y egresó en 2005 de la escuela de poesía Helicon. En 2015 le fue otorgado el Premio de la Sociedad Israelí de Escritores en el rubro poesía.