A Guy Perel
Te pedí que evitaras que desbarranque
y tú repasas hasta el detalle mis poemas.
Como el barandal que emplazan
en las curvas peligrosas
para que los automóviles
no se despeñen. La pena
en la que nos ahondamos
a veces los poetas,
es (lo sabes)
como el boxeador arrinconado
a quien el rival
desmenuza a golpes.
Nuestro rival es el idioma.
A veces envuelve como una venda
nuestra mano herida. Otras
nos abandona, como las puertas
desmembradas del automóvil,
rumbo al abismo.
Traducción: Gerardo Lewin






