miércoles, 9 de junio de 2021

Mordejai Geldman / Spleen








Cuando se entristece mi alma
como un perro abandonado
y la náusea de la quimio
se enseñorea en mi garganta,
cuando mi cuerpo ansía desaparecer
y la roca del getsemaní se niega
a absorber las lágrimas
del cáliz de mis sufrimientos,
me recuerdo a mí mismo
mi amor
por las tardes
del verano mediterráneo
de rojizos ocasos.

Los restos de una ola lamen
las plantas de mis pies,
que asoman en la oscuridad
de la silla de plástico.

Las estrellas titilan, vacías y repletas,
junto a una luna de color naranja:
hablan de una belleza inconmensurable
y de una sapiencia antigua,
que es la verdadera fe.

Deberás perderte por entero
para que la epifanía
se revele ante ti
con toda su majestad.


Marzo, 2020



Traducción: Gerardo Lewin


viernes, 28 de mayo de 2021

Tirza Atar / Poema 6








Cóncava se me torna la mirada,
en tanto el día pasa, por ansias
de beber de todo lo que brota.

No logro entender
nunca
cómo no hay más
quien arda tanto
por todas estas cosas,
cómo pueden pasear,
mirar la luna,
sostener conversaciones
sosegadas
acerca del pronóstico...

Es toda flor augurio,
para mí,
del cambio repentino:
ansiado, inmenso e infrecuente.

Es
toda flor,
para mí...



Traducción: Gerardo Lewin




Tirza Atar (1941 - 1977) fue poeta, cancionista, escritora, cantante, actriz teatral y traductora. Atar es un seudónimo que reemplaza a su apellido Alterman. Nació en Tel Aviv, hija del poeta Nathan Alterman y a la actriz Rachel Markus. Algunas de sus canciones se transformaron en éxitos y fueron interpretadas por cantantes de la talla de Java Alberstein o Schlomo Artzi. Escribió seis libros para niños, dos piezas de teatro y seis poemarios, entre los que podemos encontrar Bein sof lebein stav / entre el fin y el otoño (1972), Artzot HaNeshia / Países del olvido (1976). Falleció a la edad de 36 años, en un accidente que en su momento fue considerado como posible suicidio.


domingo, 9 de mayo de 2021

Aharón Almog / El que hace que llueva*






En 1942 dibujé un círculo
y me quedé allí dentro
hasta que cayeron las lluvias.
Ese día se anegaron varias casas
y dos personas por poco no se ahogaron.

Volví a casa y dije: soy yo
el que hace que llueva.
Mi padre me dio una cachetada
y dijo: y yo, que caigan sopapos.

Una semana después, mientras estaba
sin nada que hacer hasta el mediodía,
fui visitado por palomas
que expresaron su amor por mí.

Al otro día fui a la escuela.
Había orado por un terremoto, 
pero estaba dispuesto a conformarme
con un eclipse de sol.
Llegué y el portero estaba allí,
en la entrada apostado. Alrededor, silencio.
Ni profesores ni ignorantes,
aclaró el portero con un cantito
e irrumpió en una danza con su escoba.

Huelga.

Regresé ese mediodía a casa y dije:
Soy yo el que trae la huelga.
Mi padre me preguntó:
¿Puedes también traer dinero?
Contesté que mis poderes sólo alcanzaban
a las cosas del espíritu.

Esa noche oí cómo le decía a mi madre:
Este hijo nuestro, no está en sus cabales.
Era apenas un niño y no alcancé a comprender
el pleno significado de aquella expresión,
pero la magia de sus palabras
me acompaña hasta el día de hoy.


* Refiere a una conocida plegaria: "el que mueve los vientos y hace que llueva", y es uno de los atributos divinos.



Traducción: Gerardo Lewin


sábado, 10 de abril de 2021

Nathan Alterman / Primera sonrisa









Ni con promesas desesperanzadas
ni con palabras muchas me convoques:
vuelvo hacia ti, a tu umbral regreso
por todos los caminos en que he andado.
El viaje, agotador y pobre, te exime
del exceso de palabras y todo, 
todo ahora se aquieta y se disuelve.
Tú estás aún y viva está la noche.
Entre la multitud, lanzando puños,
hay muchas, muchas cosas en el umbral
del corazón —y viva está la noche,
iracundos sus bosques y las sombras
se subliman desde las chimeneas
lanzando gritos de animal cautivo.

Si solos y dolidos en las rondas
del insomnio tus ojos se han quedado,
si tu nombre —tres sílabas cantables—
cerrado está, cargado y silencioso,
dile al silencio que asesina llantos,
díselo a esta, tu tristeza antigua,
que han de volver a ellos siempre, siempre
con las manos vacías —de los fuegos,
de las humeantes, bélicas ciudades,
para abrazarlos, quizás, una otra vez.

Grandes. Enormes, los tiempos del final.
Apaga tu candil. ¡La luz suplica
por descanso! Despliega tu silencio.
Los espacios navegan y respiro
el aire de una altura enloquecida.
¡Tú! ¡Jamás estuve en ti! ¡Eres mi mar!
¡El aroma salado de la patria!
Y aun así de pronto me atraviesa
tu recuerdo, como un salto felino
en un vuelo de puertas y de vientos,
con tempestuosa dicha y alas rotas.

Lo supe: me esperabas. En la sombra,
en dentellada trémula de labios.
Escuché tu susurro desmayado
galopando a la par de los caballos,
oculto en los carruajes. Más de una vez,
en los vahos de fastos solitarios
y en la mesa mi testa agonizante,
te vi aparecer en una esquina.
Ya todos se habían ido y tú, en la sombra,
para aterirme con tus frías manos.

Pues silentes, los años han pasado
por tu ventana y en el alhajero
olvidados están aquellos aros,
tu rostro ya esculpido por la dura
delgadez del témpano. Como un sueño,
frágil, vienes a mí frente a un paisaje
que extiende una pantalla de incendios.
Guardaste para mí lo más preciado,
lo perfecto: el ruinoso mendrugo
de tu pena, la luz de tu sonrisa
primera, que se alza —para morir.




Traducción: Gerardo Lewin


jueves, 18 de marzo de 2021

Adi Keissar / Generaciones vienen y se van


foto: Leeor Ohayon




Soy
una mujer
que camina con miedo
en las noches
por oscuras calles
que ostentan
nombres de varones.




Traducción: Gerardo Lewin





Adi Keissar (1980) es una poeta israelí nacida en Jerusalén en el seno de una familia de origen yemenita. Reside actualmente en Tel Aviv y escribe para el periódico HaIr/La ciudad. Obtuvo un Master en Humanidades en la Universidad Abierta y un MFA en guion televisivo en la Universidad de Tel Aviv. Escribe poesía desde 2012. Creó el movimiento ARS Poética, dedicado a la difusión y aliento de poetas de origen mizrají/oriental.
Publicó Shajor al gabei shajor/Negro sobre negro (Guerrilla Tarbut, 2014); Muzika G´vohá/Música fuerte (Ars poetica, 2018) y Divrei Hayamim/Crónicas (Ars Poetica 2018) de donde hemos extraído este poema. Su poema "Soy Oriental" fue incluido en el currículum de lectura escolar. Obtuvo el Premio Milim 2013 de la AEI, el Premio Poeta Novel del Ministerio de Cultura 2015 y el Premio Bernstein de Literatura 2015.


martes, 23 de febrero de 2021

Chaya Levy / Aviva







En todos los poemas
sólo intento explicar
quién
fue Aviva
y no lo consigo

Bien. Me disfrazo de Aviva
con el cabello violeta,
con las manos bastas
y el corazón tierno

pero incluso al sentir el miedo
que sintió Aviva
no soy exactamente ella
ni ella es, en realidad, yo.

Yo ando lejos de casa
mientras que Aviva siempre
permaneció en la suya.

Murió en silencio
y yo no quiero,
de ningún modo,
callar.

Poco a poco mi mundo
se transforma en Aviva:
sus ojos enverdecen,
me ama
y se preocupa por mí.



Traducción: Gerardo Lewin




Chaya Levy nació en 1967. Cursó estudios de Filosofía en la Universidad Hebrea para completar un segundo título en Literatura Hebrea. Cursa actualmente el doctorado de Literatura Hebrea. Vive en Modi´in y es madre de dos niñas. Obtuvo el Premio Opera Prima del Ministerio de Cultura. Publicó Ajalti Prajim/Comí unas flores (Ed. ITON77,  Tel Aviv 2014), Ajat Jaya/Una viva (Pardes, Haifa 2018) y Meusheret VeAtzubá/Feliz y triste (Ed. ITON77,  Tel Aviv 2020).


lunes, 25 de enero de 2021

Gundula Schiffer / Absolución del frío







Ha llegado el otoño, el primer día de lluvia:
el frío en aumento y la luz que decae
provocan en mí una tristeza desesperada
que anidará en mi corazón, aquí en Occidente,
por varios meses de ahora en más.
Creo, en principio, en la perfecta misericordia divina,
que ya enviará el calor de las fiestas
para la absolución del frío:
al obsequiarnos, con dulzor de golosinas
y abrazos por demás, las estrellas en las ventanas.

Recuerda, niña: ha sido así por siempre,
no hay sitio aquí para el temor. 
Canta tus alabanzas a lo oscuro
en tanto espacio para la libertad,
garabatea notas mentales
y haz de Tevet* un aliado
en tus estudios sobre Hölderlin.
Juntos, le hurtaréis a Dios
un trozo del pastel de la celebración
de su libro primero: Helena, la de luz inicial.
Actuaréis los sacros parlamentos
como si de un teatro de cerillas se tratara.
Padre nuestro cierra sus ojos, estrellas de las ventanas:
"pues tales son vuestras sentencias y sus luces".

Prosigue con sus frases hacia afuera, en susurros,
hasta el contiguo cuarto en penumbras y allí tose.
Sus hojas últimas, dispersas por el piso,
hendijas de claridad caídas.
Así habrás de tararear para ti misma
un conjuro de amor, hasta que un leve copo
aterrice en tu nariz —son tres cosas en una:
una flor de estación,
una vela que se precipita allí afuera
y la visita de un amigo en la helada.
Comprenderás entonces: la ausencia de la luz
es una gélida habitación que aun así contigo permanece
—este modesto bosquecillo es preferible
a toda otra estancia navideña.
Como la gris penumbra renana,
sin el decorativo consuelo de la nieve
que brilla en todo su esplendor,
como si reflejara un más allá.

Aun tan calvo y ronco, te orienta
hacia los études de himnos por venir.


* Tevet, cuarto mes del calendario hebreo, marca el comienzo del invierno.




Traducción: Gerardo Lewin




Gundula Schiffer es poeta y traductora. Vive en la ciudad alemana de Colonia. Escribe poesía en alemán y en hebreo. Su tesis de doctorado trata acerca de la poesía en los Salmos. Ha traducido a autores como Lea Goldberg, Tirza Atar, Tal Nitzán, Hava Pinhas-Cohen, Joshua Sobol, Ronit Matalon y Liat Elkayam. Además de su libro Jerusalén-Colonia (2017), sus poemas fueron publicados en antologías (Between the Lines [Zwischen den Zeilen]; What It Means [Was es bedeuten soll]. New Hebrew Poetry in Germany, 2019) y revistas, also in Israel (Hamussach 77, Yediot Acharonot and Haaretz). Fue traducida al hebreo, inglés, macedonio y serbo-croata. En la actualidad trabaja en su segundo libro de poesía.