Mostrando entradas con la etiqueta T. Carmi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta T. Carmi. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de septiembre de 2016

T. Carmi / Paisajes























I

Un pájaro blanco sobre el verde río, dos
y luego tres.
Un poste de electricidad, dos,
tres arbustos.
Resulta difícil enumerar en el tren
más allá de esas cosas (techos
y nubes, manchones de pasto)
por lo que no las mencionaré aquí.
En realidad, creo que sólo anotaré
un único pájaro.
Quizás también sus alas.

II

Estaba en la cima de un árbol,
vestía un enterizo azul
y serruchaba.
De pronto colapsó su rostro,
el cuerpo se le combó como una rama,
sus manos se llenaron de viento
y cayó.
Vi todo eso a través de la ventanilla del tren,
después de un cantero de césped
y antes de un par de caballos.
Sólo puedo anotar el hecho en sí de su caída.
No llegué a oír el grito.



Traducción: Gerardo Lewin



domingo, 6 de noviembre de 2011

T. Carmi / Siempre




















Mi mano es más grande que la tuya,
y aun así distingo tu cuerpo
desde un extremo al otro de la tierra.

Hablas quedamente.
Oigo tu voz como un trueno nocturno
sobre el mar.

Crecer atemoriza.
Me acerco o me alejo y es en vano.
Las letras perdieron todo significado ya.

No hay engaño en ti
pero me acechas en cada paso entre montañas,
entre las luminarias del día y de la noche,
entre el perro y el lobo.




Traducción: Gerardo Lewin

T. Carmi nació en Nueva York en 1925, con el nombre de Carmi Tschrney. Al emigrar a Palestina, adoptó su nombre original como su nuevo apellido y conservó la T en recuerdo del anterior.
De educación cosmopolita, se nutrió tanto del Francés y el Inglés como de la tradición literaria Hebrea. Al provenir de un hogar hebreo parlante, consideraba al hebreo como su lengua materna. Luego de graduarse en la Yeshiva University, se propuso lograr un doctorado en Columbia. Viajó a París en 1946 y, al cabo de un año, emigró a Tierra Santa. Se integró a las fuerzas del naciente estado judío y luchó por su liberación.
Algunos de sus libros: No existen las flores negras (poesía), Machbarot Lesifrut,1953 [Ein Prahim Shehorim], Nieve en Jerusalén (poesía), Sifriat Poalim, 1956 [Sheleg B'Yerushalayim], El último mar (poesía), Machbarot Lesifrut, 1958 [Ha-Yam Ha-Aharon], El Unicornio contempla el espejo (poesía), Tarshish, 1967 [Ha-Unicorn Mistakel Ba-Mar'ah] y otros.
Es el autor de un libro de referencia obligada por este humilde bloguero: The Penguin Book of Hebrew Verse, una excelente antología (que hemos saqueado más allá de cualquier prudencia) precedida de un hermoso ensayo acerca de la versificación en idioma hebreo.