Mostrando entradas con la etiqueta Meir Wieseltier. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Meir Wieseltier. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de abril de 2023

Meir Wieseltier / Muchas fueron las palabras...








Muchas fueron las palabras
que no llegué a escribir.
Sus humores mancharon prendas de vestir,
se mezclaron con el parloteo de las gentes,
salpicaron muros.

Esas palabras y sus deshechas desinencias
han regresado al barro, del mismo modo
en que también lo haré, alguno de estos días.

Sólo que las palabras existieron
y fue posible rescatarlas.



Traducción: Gerardo Lewin



martes, 16 de agosto de 2016

Meir Wieseltier / Mamá y papá fueron al cine. Ilana está sentada en el sillón y mira un libro gris.





















Está hojeándolo, hay señores desnudos.
Corren, desnudos, y están muy delgados,
también hay señoras con la cola al aire
y gente en pijamas, como en el teatro,
con estrellas de david hechas de tela.
Se veían todos tan feos, tan flaquitos,
con los ojos saltones, como de pollos.

Es muy raro, todo tan gris.
Ilana tiene unos lápices rojos
y azules, verdes, y amarillos y rosas.
Entonces ella va a su cuarto
y trae todos esos hermosos lápices
y les dibuja a todos, muy divertida,
anteojos y caritas sonrientes.

En especial a ese nene pelado y flaco,
le dibuja un enorme bigote rojo
y en la punta del bigote se posa un pajarito.



Traducción: Gerardo Lewin


sábado, 18 de agosto de 2012

Meir Wieseltier / Soneto contra los que hablan en nombre de la sangre derramada



















Si algún día muriera por la bala asesina de un joven palestino
que cruzó la frontera norte o por la onda expansiva de una granada
o por la explosión de una bomba en el momento en que miraba vagamente
el precio del pepino en algún tenderete del mercado,

no os atreváis a decir que hallaréis en mi sangre razón alguna
para vuestros errores; que mis desencajados ojos os fortalecen
en vuestra ceguera; que mis desperdigados órganos confirman 
que con ellos es imposible dialogar con palabras o aspirar a un acuerdo;

que sólo es posible exterminarlos por las armas, 
en los sótanos de la tortura, sitiándolos, encarcelándolos, expulsándolos,
confiscando sus tierras, engañándolos, tratándolos con mano dura,
con la determinación que destruyó Gomorra y con la que combatimos a Amalec.

Ya fue absorbida la sangre en tierra derramada. La sangre es sangre, 
no palabras. Terrible – la ilusión del Reino en los obtusos corazones.



Traducción: Gerardo Lewin


sábado, 11 de diciembre de 2010

Meir Wieseltier / Salida al mar























Hubo una vez una mujer.
Era una anciana.
Estuvo en este mundo
setenta y cinco años.

Al cumplir setenta y seis
pensó que ya era demasiado
y se arrojó al mar
para ahogarse entre las olas.

El mar existe hace billones de años
y no le importa los detalles pequeños.
Puede tragarse cada día
cientos de miles de ancianas.

Pero la gente, alarmada,
la trajo de regreso hasta la costa
y en el hospital de la ciudad
la atendieron muy bien.

Ahora está en un geriático
y su historia sigue y sigue.
Inutilmente quiso hallar
una salida al mar.



Traducción: Gerardo Lewin

Meir Wieseltier nació en Moscú en 1941, apenas antes de que los alemanes invadieran Rusia.
Se trasladó ese mismo año a Novosibirsk, en el sudoeste de Siberia, junto a su madre y dos hermanas.
Su padre fue muerto sirviendo al Ejército Rojo, en Leningrado. Wieseltier arribó a Israel luego de vagabundear por años en Polonia, Alemania y Francia; creció en Natania y, en 1955 se mudó a Tel Aviv. Su primer poema se publicó cuando tenía dieciocho años. Luego de pasar por la Universidad Hebrea de Jerusalén, Meir Wieseltier se convirtió en la figura central de un grupo de artistas conocido como "Poetas de Tel Aviv", en los ´60 tempranos.
Wieseltier fue co-fundador y co-editor de la revista literaria Siman Qri'a, y ejerció como editor de poesía en la editorial Am Oved.
Tradujo del inglés, francés y ruso al hebreo cuatro tragedias de Shakespeare, novelas de Virginia Woolf, Charles Dickens, E.M. Forster y Malcolm Lowry. Sus poemas han sido traducidos al inglés, árabe, chino, checo, danés, estonio, francés, alemán, griego, y otros. Wieseltier obtuvo muchos premios literarios, incluído el premio Israel, el más alto a nivel local en mérito a su obra, otorgado en 2000 (como se señaló) por el establishment israelí al poeta más "anti-establishment".