miércoles, 7 de octubre de 2026

Natan Ionatan / 6 de octubre de 1973





Un viento atroz sopló aquel sábado y una nube
de arena cubrió el cielo. En el aire se arremolinaron
noticias humeantes de una guerra y en la hora cuarta
cuando se hizo la oscuridad sobre la tierra
lanzó mi corazón un horroroso grito
como si mi pecho se incendiara y es hoy que sé
que en ese instante recrudeció el fuego
y que el muchacho cayó ensangrentado
en la torreta del tanque y su reloj se detuvo.
Marcaba - y marcará para siempre - 6 de octubre,
dieciséis horas, diez minutos. Desde entonces
también en mi reloj metálico se congeló el tiempo.
Su gracia, su tristeza, su trunca juventud,
el cantar de mi canto, orgullo
y  vergüenza
de mi vida.




Traducción: Gerardo Lewin

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